PARTE 2: El Precio del Milagro
EL IMPACTO El aire en la habitación se vuelve pesado, casi eléctrico. Noah sujeta los brazos de su silla de ruedas con tanta fuerza que sus nudillos se tornan blancos. No es solo un espasmo muscular; es una corriente de calor que no había sentido en tres años.
ETHAN (con la voz quebrada): «¿Qué… qué acabas de hacer?»
Ethan da un paso adelante, dividido entre el instinto de proteger a su hijo y la desesperada esperanza que amenaza con romper su juicio. La chica levanta la vista, y por primera vez, Ethan nota que sus pupilas no son del todo negras, sino de un azul tan profundo que parece violeta bajo la luz fluorescente.
CHICA MISTERIOSA: «No fui yo. Fue él. Yo solo… recordé a su cuerpo cómo escuchar.»

EL RITUAL INVISIBLE Ella no retira la mano. Sus dedos parecen hundirse ligeramente en la piel de Noah, no por presión física, sino como si estuviera buscando algo oculto en sus venas. De repente, una gota de sudor frío recorre la sien de la chica. Su rostro, antes inexpresivo, muestra una grieta de dolor.
NOAH (susurrando, asustado): «Papá… siento pinchazos. Como si miles de agujas estuvieran quemándome por dentro.»
ETHAN (gritando): «¡Suéltalo! ¡Lo estás lastimando!»
Ethan intenta agarrar el brazo de la chica, pero en el momento en que su piel entra en contacto con la de ella, una visión violenta lo golpea: fuego, laboratorios subterráneos, y miles de nombres escritos en una pared de piedra. Ethan retrocede de golpe, tambaleándose, con los oídos zumbando.
LA REVELACIÓN SOMBRÍA La chica retira la mano bruscamente y se abraza a sí misma, temblando. El silencio que sigue es sepulcral. Noah, con los ojos llenos de lágrimas, hace lo impensable: mueve un dedo del pie izquierdo. Solo un milímetro, pero es un universo de diferencia.
CHICA MISTERIOSA (con voz ronca): «Si me adoptas… ellos vendrán. No vendrán por mí. Vendrán por lo que ahora hay dentro de él.»
ETHAN (recuperando el aliento): «¿De qué hablas? ¿Quiénes son ‘ellos’?»
La chica camina hacia la ventana y mira hacia la calle oscura. Una camioneta negra con las luces apagadas acaba de doblar la esquina.
CHICA MISTERIOSA: «Los que creen que el milagro de tu hijo es de su propiedad. El espasmo no fue un regalo, Ethan… fue una señal de rastreo.»
CONTINUARÁ…
Próximamente: El pasado oscuro de la chica sale a la luz, revelando que Noah no es el único «paciente» en esta red de secretos. ¿Es ella una salvadora o el cebo de una trampa mortal? Los secretos de la sangre apenas comienzan a sangrar.

