El Eco de las Sombras

El nombre de Daniel Ferretti quedó suspendido en el aire como una sentencia de muerte. Vivienne dejó caer el tenedor, y el metal chocó contra la porcelana con un estruendo que pareció un disparo.

—No sé de quién hablas —dijo Marcus. Sus dedos rozaron el borde del vaso de agua, buscando desesperadamente algo frío a lo que aferrarse.

Edward se inclinó hacia adelante. La luz de la lámpara del comedor proyectaba sombras profundas en las cuencas de sus ojos, haciéndolo parecer un extraño, un juez sin piedad.

—Es curioso —murmuró Edward—. Porque Daniel Ferretti no existe en los registros públicos desde hace veinte años. Murió en un accidente de coche en los Alpes. O eso decía el informe que yo mismo ayudé a redactar.

El Giro Inesperado

Marcus sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. Miró a su madre, esperando encontrar confusión, pero Vivienne estaba pálida, con la mirada clavada en la ventana, donde la lluvia ahora golpeaba el cristal con violencia.

—¿Tú lo ayudaste? —la voz de Marcus era apenas un susurro—. Padre, ¿de qué estás hablando?

—Hablo de que ese mensaje que acaba de llegar a tu teléfono no es de un fantasma —continuó Edward, ignorando la pregunta—. Es de alguien que sabe lo que hicimos. Alguien que busca venganza por lo que ocurrió en la Operación Cero.

El Secreto se Profundiza

De repente, las luces de la casa parpadearon y se apagaron. En la penumbra, el teléfono de Marcus volvió a vibrar. Esta vez, la pantalla iluminó el rostro aterrorizado de Vivienne.

Marcus tomó el dispositivo. No era un mensaje de texto. Era una foto.

En la imagen, se veía la fachada de esa misma casa, tomada hace apenas unos segundos desde el jardín. En el centro de la foto, una figura borrosa sostenía un maletín negro idéntico al que Marcus guardaba bajo su cama.

—Él no viene por el dinero —dijo Vivienne con una voz quebrada que Marcus nunca había escuchado—. Viene por la Llave.

Edward se puso de pie lentamente, sacando algo del bolsillo de su chaqueta que brilló con un matiz metálico.

—Marcus —dijo su padre con una frialdad absoluta—, corre al sótano. Si no salgo en cinco minutos, quema todo lo que encuentres en la caja fuerte. Incluso las fotos donde aparezco yo.


Próximamente en la Parte 3: ¿Qué es la «Llave» y por qué Vivienne parece saber más que nadie? El pasado de Edward como agente encubierto comienza a desmoronarse, y Marcus descubrirá que su propia sangre es el secreto más peligroso de todos.

¿Qué te parece este rumbo para la historia? He dejado varios «ganchos» para las siguientes partes.

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